Por: Juan José Rosales Gallegos
Morelia, Michoacán a 10 de octubre de 2018.- Ese primer dÃa del mes de octubre, al momento de bajar por las escalinatas del Palacio de Gobierno, Silvano Aureoles les recordó a los integrantes del gabinete legal y ampliado quienes son su gente de confianza. Lo acompañaban Pascual Sigala, Carlos Maldonado, Julieta López y Erik López Barriga. Los demás estaban sentados.
El gobernador tomó su lugar. Mientras permaneció sentado, varios curiosos lo miraron atentamente buscando en una prenda de vestir motivo para el chacoteo o la crÃtica, pero en esta ocasión, los calcetines de Aureoles eran discretos, ejecutivos y elegantes. Se puso de pie para tomar la palabra por primera vez y su afirmación marca lo que podrÃa ser la nueva tónica en su estilo de gobernar, “hacer del ejercicio de diálogo directo una práctica permanente sin temas tabúâ€.
Silvano Aureoles, minuto a minuto se apoderó del momento como hace tiempo no lo hacÃa; su timbre de voz dejó la monotonÃa del discurso para calibrarse con la contundencia de la sinceridad: “El gobierno no tiene dinero, no genera recursos económicos, solo administra lo que aportan los ciudadanosâ€, dijo.
En un momento de notó incómodo, se queja de su micrófono de solapa, está mal puesto, “hace mucho ruidoâ€, dice…
Se recompone y dirigiéndose al auditorio los invita a no quedarse callados, llegó el momento de las evaluaciones verdaderas y señalar todas y cada una de las fallas de los funcionarios públicos: “Nunca tengan miedo a decir las cosas que pensamos y vemos (les dice Silvano a los asistentes y a todos los michoacanos que siguen la transmisión en vivo), hay que decir las cosas de frenteâ€. A los integrantes del gabinete les advierte, “hay que bajarse del tabiqueâ€.
Algunas (las más) y algunos, nunca lo entendieron y tendrán que dedicarse a otra cosa. El SERVICIO público nunca fue lo suyo.