Por: Juan José Rosales Gallegos.
La realidad es, al general José Alfredo Ortega Reyes, que se desempeñara como secretario de Seguridad Pública del estado lo corrieron. Además, el gobernador de Michoacán, Alfredo RamÃrez, se ocupó de dejar claro que Ortega salió por la puerta trasera, humillado y cargando sus objetos personales en una camioneta la tarde del pasado viernes 21 de junio. Hay testimonios, fotos y videos de su huida entre mentadas de madre de decenas de policÃas que se encontraban en la puerta de las que fueron sus oficinas.
Este lunes 24 de junio, horas después de la degradación y el bochorno del general, en las páginas de El Financiero, Eduardo Guerrero Gutiérrez publica una elegÃa dedicada a José Alfredo Ortega Reyes, una sÃntesis de tragicómicas justificaciones para ensalzar la imagen del militar y la consternación que nos debe causar a los michoacanos no tenerlo.
En su columna, Eduardo Guerrero Gutiérrez eleva al general Ortega a nivel de superhéroe: “…se trataba de un militar afable y experto que, como lo averiguarÃa más tarde, poseÃa una trayectoria profesional impecable y una sobresaliente formación académica que actualizaba continuamenteâ€.
La “certera†visión del militar y su incuestionable “formaciónâ€, desde el primer dÃa de su gestión como secretario de Seguridad enfiló a Michoacán en la ruta de convertirse en un lugar tan seguro como Dinamarca o Canadá, según Eduardo Guerrero: “… el general Ortega impulsó un aumento drástico de la policÃa estatal o Guardia Civil en labores operativas de campo; robusteció las corporaciones policiales en los municipios y, construyó un sistema de “interoperabilidad estatal†para que los 45 municipios michoacanos que colindan con otras seis entidadesâ€.
Pero el general, incomprendido por los civiles, tuvo que enfrentar una “conspiración†encabezada por el propio gobernador. Asà fue denunciada en las páginas de El Financiero: “Ortega Reyes nunca ingresó al cÃrculo de confianza del gobernador, y desde el arranque de su gestión tuvo que remar a contracorriente. El gobernador le impuso a su subsecretario de Operación, José Ortega Silva (un funcionario de perfil tradicional), y cinco de sus 13 coordinadores regionales tampoco fueron nombrados por élâ€.
El PanegÃrico de Eduardo Guerrero Gutiérrez es una ofensa para los michoacanos que diariamente enfrentamos una realidad violenta, en muchos casos, bélica y descarnada. La “herencia†de José Alfredo Ortega Reyes son los tumbos de un militar de escritorio cuya soberbia superó a su ineptitud, sumado a una interminable lista de corruptelas y abusos.
Para finalizar, Ortega Reyes guÃa la mano de Guerrero Gutiérrez para sentar una clara amenaza: “… el gobernador convierte a su secretario de Seguridad (José Alfredo Ortega Reyes) en chivo expiatorio, y con ello aparta de su gabinete a un actor al que no le tenÃa plena confianza por su autonomÃa y, aunado a ello, por la información que poseÃa, no sólo del crimen sino también del desempeño de los integrantes de su equipo más cercanoâ€.
¿Para cuándo darán a conocer esa “información†del desempeño de los “integrantes del equipo cercano†de RamÃrez Bedolla?
Si de verdad existe esa “información y lo dicho no fue reflejo de la frustración del general humillado, será muy interesante conocerla.