Segundo año de gobierno de Silvano Aureoles

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Por: Juan José Rosales Gallegos

Ejemplo de inestabilidad, de que no han cuajado o dado el ancho varias mujeres y hombres que ocupan un espacio en el gabinete legal y ampliado, es que en cada coyuntura política se habla de inmediato sobre cambios y ajustes. No existe una evaluación desapasionada y objetiva de la labor de los funcionarios, lo que aturde es la estridencia de los comentarios y la especulación sobre quién se queda y quién se va. Ya son dos años, y en este tiempo ha quedado claro quienes no han podido con el cargo, los que desperdiciaron la oportunidad.

Entre los propios integrantes del gabinete (legal y ampliado) ya se comienza a especular sobre los que se van a buscar una oportunidad en la contienda electoral, y sobre los que simplemente “se van”. Comienza la “tenebra” y el apetito por los cargos que podrían quedar vacantes, se arman grupos que intentan adivinar quién va y a dónde para así sumarse a la cargada; otros observan agazapados para, en el momento preciso, saltar y apoderarse de la presa. Y así, en lugar de honrar la confianza que el gobernador depositó en ellas y ellos, se mueven atendiendo sus muy personales y egoístas intereses.

Hace 20 meses, en cuanto cayó la primer quincena y estímulos, muchos cambiaron su pequeño departamento o la casa que rentaban en una colonia popular, por sendos caserones en fraccionamientos privados; otros decidieron apostarle a la perpetuidad de su buena suerte y decidieron comenzar la construcción de palacetes que dieran muestra clara de su desahogada condición económica, que mostraran el “estatus de secretario”.

Las decisiones “electorales” que se ven con mayor claridad son con Ricardo Luna, que seguramente buscará la candidatura a la presidencia municipal de Uruapan o la diputación local. El abogado Mecino y la titular de la contraloría, Silvia Estrada, pelearán por la candidatura del sol azteca a la alcaldía del puerto. La contralora, por cuestión de género y el extenso trabajo realizado, lleva bastante ventaja. Fabiola Alanís, está con el morral listo para emprender su aventura en las urnas, sin definir todavía su derrotero o si lo hará abanderada por el PRD. Marco Aurelio Nava considera abandonar su posición de fiscal para dar la batalla por el distrito de Zacapu, cómo pieza fundamental del grupo político que pretende consolidar Adrián López Solís.

Giuliana Bugarini tendrá su última oportunidad de mostrar un liderazgo real, pues tendrá que pelear en igualdad de condiciones cada voto. En su encomienda actual, solo destaca su poca imaginación en los eventos organizados y ausencia total de efectividad en la gestión. Carlos Paredes, está muy “verde” para ascender en cargos públicos por lo que tendrá que volver a la arena electoral.