Marios Bros se inspira en México

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Mario, el plomero italiano, es un personaje tan fundamental de la cultura pop global que aún quienes nunca han jugado uno de sus muchos títulos para las consolas de Nintendo, sienten cierta alegría al acompañarlo en sus más recientes aventuras, aunque sea la primera vez.

Super Mario Odyssey, el más reciente juego de la consola Nintendo Switch, es la apuesta de la compañía nipona para atraer a nuevos fans a la vez que provee del toque exacto de nostalgia a los fieles que llevan 30 años siguiendo las aventuras del plomero y ahora –según la página de Nintendo– tenista, beisbolista, basquetbolista y corredor de autos.

Nintendo confirmó en su último reporte fiscal que planea cerrar el año con más de 10 millones de Nintendo Switch vendidos alrededor del mundo y cerca de 35 millones de unidades de software (diferentes juegos).

La última entrega de Mario ha recibido algunas de las mejores calificaciones en medios especializados y analistas de consultoras como Wedbush y The Benchmark Co concuerdan que la buena recepción del juego podría elevar las ventas de la consola del Nintendo en temporada navideña.

“Este juego rescata el sentimiento de explorar y descubrir algo nuevo que hubo en versiones anteriores de Mario“, dice Bernardo Guzmán-Blanco, subgerente de relaciones públicas y eventos de Nintendo, en entrevista con Expansión. “Van a explorar nuevas regiones variada, fuera del tradicional reino Champiñón“.

Similar a juegos anteriores como Mario 64 y Mario Sunshine, Odyssey invita a los jugadores a explorar cada uno de los mundos de forma abierta en busca de las más de 500 lunas ocultas en pasillos, túneles o completando retos.

La historia no es original propiamente. Una vez más, Mario debe rescatar a la princesa Peach, que ha sido secuestrada por el villano de siempre, Bowser. La diferencia principal radica en el ayudante de Mario, un sombrero llamado Cappi que lo ayudará en su misión de rescate y le otorgará nuevos poderes, incluyendo la capacidad de controlar a otros seres.

SOLTITLÁN, MARIO BROS A LA MEXICANA

Para los fans mexicanos, encontrarse en el reino ubicado en el desierto será una experiencia de reconocimiento de las tradiciones nacionales como las calaveras, las pirámides, los animales prehispánicos, un jefe final en forma de cabeza Olmeca y una que otra maraca.

“Algunos desarrolladores del juego viajaron a la Riviera Maya y encontraron mucha inspiración en las pirámides, los colores, y el modo de ser de los mexicanos“, explica Guzmán-Blanco.

Además de la inspiración mexicana, también se encuentra en el reino la presencia de estatuas de la isla de Pascua, y hasta un secreto egipcio.

Esta es también la primera vez que los jugadores podrán controlar a Mario en un mundo realista e interactuar con personajes humanos al recorrer las calles de una ciudad al estilo Nueva York o Chicago.

NOSTALGIA, EL SECRETO

Los fanáticos de la vieja escuela recordarán a Mario como una figura en 8 bits. Y en este juego, lo volverán a ver de esa forma, sin perder la fluidez de un juego desarrollado en 2017.

El juego toma lo mejor de las aventuras previas de Mario, le agregan un toque moderno y un compañero original. El resultado es que cualquier jugador puede pasar horas sin aburrirse, no solo completando la misión, sino explorando los miles de secretos escondidos en los nuevos reinos.

El juego ya está disponible en México.