La CNTE: Persecución a la palabra, censura al libre pensamiento, política de violencia y extorsión

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La CNTE: Persecución a la palabra, censura al libre pensamiento, política de violencia y extorsión.

Por: Juan José Rosales Gallegos

Morelia, Michoacán a 11 de febrero de 2019.- Es insultante la cantidad de dinero que se entrega a los dirigente e integrantes de la CNTE, la cantidad de beneficios que han obtenido a base de la extorsión y el chantaje; dinero mal habido que con gusto lo reciben holgazanes que a duras penas podrían aprobar un examen de conocimiento para un niño de sexto de primaria, pero que se ostentan como “maestros”, y quincena tras quincena cobran sus cheques, trabaje o no. Consecuencia de esto, el lugar que en aprovechamiento de nivel básico ocupa Michoacán. La ecuación es perfecta y concluyente: malos maestros = malos resultados. Y los que pagan son las niñas y niños.

Es tan descarada el hambre de dinero de la CNTE, que al mismo presidente López Obrador ya lo desesperaron y públicamente los calificó de “intransigentes” y “rebeldes sin causa”. Nadie en sus cabales puede sentirse orgulloso de recibir un cheque obtenido a través de la violencia y causarle daño a todos aquellos que no comulgan con su movimiento, especialmente a los niños al negarles su derecho a la educación. Los profes se ufanan de sus estrategias delictivas y se ponen como ejemplo para que otros delincan y cumplan sus objetivos, alientan a otras organizaciones a imitarlos, a desestabilizar y ejecutar la política del chantaje.

La “valentía” de un o una integrante de la CNTE radica en la manada, protegiéndose unos a otros y superando en número a quienes consideran sus adversarios se atreven a cualquier cosa. Cuando andan solos caminando por la calle en una plaza o centro comercial, hasta en una reunión social, se mimetizan con los demás, guardan silencio y se tragan sus ideas políticas, hasta afables pueden ser.

Desde la distancia y el anonimato de las redes sociales agreden, amenazan, insultan; se ponen bravos y dan rienda suelta a un léxico pobre, insulso, banal. Intentan imponerse a través del miedo (como lo hacen en las calles y los plantones protegidos por la manada), son bravucones y obtusos. Resulta verdaderamente cómico que los comentarios de un “maestro democrático” o simpatizante en las redes sociales, está plagado de faltas de ortografía, no entienden las reglas básicas de una redacción y no distinguen un adjetivo de un adverbio. Dan risa.

Los puede ver en las imágenes acostados sobre las vías, hombres y mujeres mal vestidos, con una higiene cuestionable y sobrepeso por lo regular; en sus comunidades se les conoce como buenos bebedores y poco atentos a las normas morales, además de faltistas y aprovechados. No debo generalizar, pero sí existe una muestra muy representativa que confirma lo que escribo. Son el resultado de, “ya por lo menos una plaza de maestro, así no te preocupas por nada”. El rezago lastimoso de la sociedad.

Durante años he criticado y señalado las conductas intransigentes y delictivas de la CNTE, sus métodos que más se parecen a un grupo del crimen organizado que a un movimiento sindical, y por tal motivo la mayoría me considera “su enemigo”. Soy hijo de maestros normalistas, que entregaron más de 30 años de su vida a la docencia, por eso entiendo lo que es un verdadero MAESTRO, por eso me avergüenzo y me da rabia lo que pasa en  con los docentes. No puedo ser cómplice de un grupo cuyas acciones le han causado tanto daño a la educación pública y la imagen de Michoacán.

Esos mismos años que llevo ejerciendo mi derecho a la libertad de pensamiento y expresión, he sido objetivo de insultos, descalificaciones, amenazas de muerte o de dañar a mi familia. Desde que existen las redes sociales las llamadas telefónicas anónimas se acabaron, pues ahora las usan, Facebook y twitter, principalmente, para tratar de intimidarme.

Como se podrá dar cuenta, si llegó al final del texto, no lo han logrado. No lo van a lograr.