Instituciones electorales, certidumbre y democracia

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Humberto Urquiza Martínez

Morelia, Michoacán, 11 de abril de 2018.- Una de las partes más importantes de la democracia moderna, lo constituye la claridad y credibilidad en los procesos electorales y en la generación de las mejores condiciones para el desarrollo de una verdadera legitimidad. De esa forma, las instituciones electorales asumen un papel determinante en la construcción de la legitimidad política.

México ha tenido un crecimiento muy importante en el funcionamiento de la democracia formal a través de instituciones electorales, tal es el caso del Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, así como los institutos en cada entidad federativa y los tribunales de corte electoral, de igual forma en cada Estado.

El diseño de una democracia formal como la latinoamericana, en la que las instituciones electorales son grandes, como el caso de México, tienen en la fuerza de sus acciones y en el reconocimiento social de la necesidad de su existencia, así como en el cumplimiento de sus atribuciones, los mejores elementos para lograr la coordinación entre las instituciones electorales, que permita una mejor forma de generar las contextos de competitividad, credibilidad, certeza y legalidad enfocada en lograr la legitimidad ciudadana.

Destaca el hecho de que, en las últimas semanas, los temas que han sido motivo de análisis por parte del INE que tienen un impacto directo en la construcción de la democracia, las que, al ser revisadas por el máximo órgano jurisdiccional electoral en el país, TEPJF, han generado ciertas perspectivas de no coincidencia en los enfoques y métodos en los que se pretende transitar en el presente proceso electoral.

El camino institucional electoral requiere de garantizar la mejor forma de darle gobernabilidad a cada sociedad, necesita de una visión similar, o por lo menos, de objetivos comunes entre ambas instituciones, que, con la muestra de sus acciones, permitan que la sociedad encuentre las mejores circunstancias para la participación política.

El debate es totalmente necesario, la democracia pasa por los consensos, pero invariablemente también, por los disensos, sin embargo, nada de eso servirá, si no se puede dirigir la actividad institucional en forma de certeza política.

La credibilidad de las elecciones en este año electoral transita en gran medida por esas condiciones institucionales, seguro que en lo que resta del proceso electoral, veremos instituciones electorales con una actividad racional y enfocada al cumplimiento de la norma, pero, sobre todo, al desarrollo de un verdadero modelo democrático en México.